Desayuno
- Evita el café en ayunas — y el desayuno solo de carbohidratos simples (te hunde la energía más tarde).
- Un arranque salado, a base de proteína y grasa, es lo óptimo — pero adapáptalo a tu vida: si te desplazas o no tienes hambre temprano, olvídate de la tortilla y tira de algo rápido, para llevar.
- Si añades carbohidratos (fruta, granola, avena), equilíbralos con proteína, grasa y fibra — requesón, skyr, yogur griego, semillas, frutos secos.
Recetas